miércoles, 11 de enero de 2017

Defensa lejana de Madrid: el frente del agua.

Si miramos las necesidades de la sanidad militar o civil, o simplemente las posibilidades de resistencia de una ciudad habitada por cientos de miles de personas, y asediada como estuvo Madrid entre noviembre de 1936 y marzo de 1939, veremos que el suministro de agua potable es una de las cuestiones que se deben asegurar ineludiblemente: no hay resistencia sin agua.  

Al hablar de agua potable y canalizada es obligado recordar como esta brilló por su escasez e incluso por ausencia total en primera línea durante largos periodos en la batalla de Brunete, conocida también como “batalla de la sed” por muchos combatientes. Pero en este artículo no vamos a hablar de eso, sino de la situación global de Madrid en relación con el suministro de agua de calidad, que en tiempos de paz era perfectamente viable en esta ciudad privilegiada por su cercanía a la sierra y a varios ríos, entonces limpios y mucho más caudalosos que hoy.

Ciertos documentos republicanos de los años 1937 y 1938 encontrados hace poco en el Archivo Militar de Ávila (AGMAV) confirman que el Madrid en guerra se abastecía de agua principalmente del río Lozoya, sobre el que tenían una importancia absoluta los embalses de Puentes Viejas y del Villar, consecutivos y con el primero aguas arriba del segundo. Estos dos embalses quedaron desde el principio en manos del ejército republicano, pero Puentes Viejas por los pelos, ya que el frente de combate quedó fijado posiblemente menos de un kilómetro de su muro, y no por casualidad. Todavía hoy, basta dar un simple paseo por el pinar que existe entre Puentes Viejas y el pueblo de Paredes de Buitrago para descubrir la más tupida red de trincheras de ambos ejércitos que uno pueda imaginar. En esa densidad de fortificaciones, las que estuvieron a cargo de la 1ª división del I cuerpo de ejército republicano tuvieron una función muy clara; cerrar a cualquier precio el paso al ejército franquista frente al principal punto de acumulación de agua destinada a Madrid. Quien dominara Puentes Viejas podría decidir en buena medida si Madrid tendría el agua canalizada que necesitaba o pasaría sed. 


Posiciones fortificadas de ambos ejércitos inmediatas a la presa, 
las más próximas son republicanas. 
Estuvieron a cargo de la 26 brigada mixta 
de la 1ª división (foto: CECAF)


En octubre de 1937, fecha del primer documento encontrado, parece que a pesar de la guerra el abastecimiento de agua estaba funcionando bastante bien en la capital, pues no se habla de restricciones masivas al consumo. Para garantizar esta situación, la cercanía de las líneas de fuego respecto a la presa de la cabecera del Lozoya obligaba a tener previstas una serie de  alternativas para el caso de que la situación táctica cambiara allí a peor para los republicanos. Las hipótesis que estos contemplaban y sus correspondientes medidas paliativas eran las siguientes:

1º. Para el caso de pérdida de la presa de Puentes Viejas en la época del año en que la del Villar tenía menos agua, se había montado un dispositivo que permitía abrir y bloquear las compuertas de la primera antes de abandonarla, de tal modo que para cuando el enemigo fuera capaz de cerrarlas, ya se habrían llenado las presas del Villar y del Pontón.

2º. Previendo el mismo caso (la ocupación) de la presa del Villar, se habían fijado sus compuertas, de tal modo que aunque el enemigo accediera a todos los mecanismos, tampoco sería capaz de cortar el agua hasta pasadas varias semanas.

3º. Si a pesar de todo lo anterior, el enemigo hubiera sido capaz de cortar el agua del Villar en un plazo corto, se había previsto otra toma de agua mucho más abajo en el mismo río Lozoya, para lo cual había sido reparado el Canal Antiguo y se había dispuesto una estación de cloración en él.

4º. Para el caso eventual de que el enemigo ocupara algún punto del Canal Antiguo, se había hecho un enlace entre el canal de Santillana y el Nuevo Canal, de tal forma que el agua de Santillana, sacada del embalse de Manzanares, pudiera ser traída a Madrid usando la conducción del Lozoya. El tramo de enlace tenía menos capacidad que el Canal del Lozoya, pero era suficiente para cubrir un abastecimiento restringido.

5º. Como esta última conducción también tenía puntos vulnerables, se proyectó hacer otra instalación que permitiera traer agua desde el punto del Jarama que el Mando considerara más conveniente. La interrupción de las obras hídricas provocada en noviembre de 1936 por la salida de Canales de sus ingenieros, para ponerse a dirigir las urgentes obras de fortificación de Madrid, impidió que tomara más vuelo esa idea. Asimismo, se estuvo dejando sentir una perjudicial desconexión entre el Mando militar y quienes manejaban los dispositivos mencionados. 


Posiciones fortificadas de ambos ejércitos inmediatas a la presa, 
las más próximas son republicanas. 
Estuvieron a cargo de la 26 brigada mixta 
de la 1ª división (foto: CECAF)


En agosto de 1938, casi un año más tarde, la Delegación del Gobierno de la República en los Canales del Lozoya recibe esta carta de esa empresa pública, que anteriormente se llamaba Canal de Isabel II:

“Probablemente en el día de mañana se llegará en el embalse de Puentes Viejas a la cota de nivel de agua mínima que el Estado Mayor dispuso que no se permitiera disminuir, con objeto de mantener un foso que dificulte la comunicación entre los dos márgenes del río Lozoya. Respetando naturalmente esa medida, asumimos que hay que empezar a gastar el agua del embalse del Villar, completamente lleno, pero que no contiene más que 23 millones de metros cúbicos, suficientes únicamente para los meses de septiembre y octubre. Si llueve antes del final de octubre, no habría necesidad de pedir una modificación de aquella medida al mando militar, pero si no llueve, sí, porque ni conviene proponer un régimen de restricciones (sumamente molesto para el vecindario y que produce poca economía), ni se debe consagrar un estado de apuro y escasez que no existe realmente, ya que disponemos en Puentes Viejas de otros 23 millones de metros cúbicos con los que puede prolongarse el abastecimiento de Madrid otros dos meses. Llegado ese momento, finales de diciembre, tenemos la seguridad de que ya habrá habido lluvias.
Por otra parte, desde el punto de vista sanitario, conviene siempre para el abastecimiento que se mantenga el mayor volumen posible de agua en el Villar, razón por la cual nuestro criterio de suministro ha sido siempre el de mantener este último lo más lleno posible y dar el volumen diario a Madrid mediante el aporte de Puentes Viejas al Villar, volumen que experimenta una autodepuración gracias a su lento discurrir a lo largo de los 9 kilómetros embalsados creados por esta última presa.   
Como a la lectura de estas consideraciones podrá objetarse que en el pasado año no se hizo esto que ahora pedimos, queremos recordar que constantemente esta Delegación estuvo proponiendo al mando militar la modificación de su medida (guardar un determinado volumen embalsado en Puentes Viejas por imperativo táctico), fundándose en razones de orden sanitario (calidad del agua) y para intentar evitar las restricciones de suministro, que finalmente hubo que imponer. Además de las dos razones expuestas, este año tenemos otro motivo de preocupación, y es que este verano hemos tenido un gran estiaje (disminución de caudal por escasez de lluvias), lo que ha impedido que durante julio entrara en el embalse superior (Puentes Viejas) el volumen que otros años permitía reponer el gasto de los embalses situados aguas abajo. De esta forma, en el año en curso, 1938, estamos consumiendo en Madrid exclusivamente agua embalsada.

En consecuencia, y fundándonos en las razones siguientes: 1ª, inconveniencia y poca utilidad de un régimen de restricciones. 2ª, ventajas para el aspecto sanitario del suministro. 3ª, inseguridad acerca de cuando llegarán las primeras lluvias; nos permitimos proponer que este asunto se someta al estudio del Estado Mayor Central, para que modifique la medida relativa a la altura del agua en Puentes Viejas, permitiendo que descienda paulatinamente el nivel de este embalse hasta que haya precipitaciones, o fijando una nueva cota, algo inferior a la actual”.


Presa de Puentes Viejas durante la Guerra Civil (Foto: CECAF)


En octubre de 1938, la Comandancia General de Ingenieros (sería la del Ejército del Centro) dirige un comunicado secreto a la Delegación del Gobierno de la República en los Canales del Lozoya.

“Desde el comienzo de la guerra, y en previsión de un ataque enemigo sobre los embalses del Lozoya, se pensó en tomar medidas que aseguraran el aprovisionamiento de agua de Madrid, habiéndose dispuesto las siguientes precauciones:

Presa de Puentes Viejas. Se ha instalado un dispositivo eléctrico de apertura de compuertas utilizable ante la circunstancia de tener que abandonar esta presa sin estar llena la del Villar. En este caso se vertería en esta última un gran volumen de agua, ya que el enemigo no podría cortar el caudal durante un buen rato. Para poder hacer la operación descrita se necesita operar desde la torre intermedia de la presa, razón por la que se ha trasladado a la misma un motor de 4 HP, se ha dispuesto la instalación del cable de baja y se ha colocado el interruptor correspondiente en la caseta del transformador. Por el contrario, a día de hoy todavía no se han tomado las precauciones necesarias para garantizar la protección contra el fuego de la artillería del cable que activa a distancia las compuertas de apertura, ya que este va tirado por una zanja de solo 30 centímetros de profundidad. El interruptor por contra sí ha quedado perfectamente protegido por el blindaje de la caseta del transformador, pero lo que carece de protección es la entrada de la línea eléctrica al transformador, resultando ineficaces todas las medidas que se pudieran tomar para abrir las compuertas si el enemigo, conociendo este punto débil, concentrara su fuego artillero sobre dicho punto.  

Presa del Villar. Las compuertas están fijas y sin vástagos a excepción de la que alimenta el canal. Los desagües han sido taponados por medio de muros de hormigón.

Canal Antiguo. En el caso de que la presa del Villar vertiera por efecto de la maniobra de Puentes Viejas (en este supuesto, por haberse perdido Puentes Viejas, se le habrían abierto las compuertas eléctricas, llegando al Villar tal cantidad de agua que rebosaría por encima del muro de la presa) se aprovecharía este caudal reteniéndolo en las presas de la Parra y Pontón de la Oliva, para lo cual se ha reparado el Canal Antiguo.

Enlace con Santillana. En previsión del caso de ocupación por el enemigo de las cabeceras de Canales del Lozoya, se han unido por medio de un canal descubierto, a la altura del kilómetro 11 de la carretera de Fuencarral a Colmenar Viejo, las conducciones de agua del Nuevo Canal (Canales del Lozoya) y el sifón de Santillana (Hidráulica de Santillana). Para ello se realizaron en el sifón de Valdegodinos (Colmenar Viejo)  obras de ampliación, consistentes en la instalación de una doble tubería de hierro fundido de 91,5 centímetros de diámetro y en la construcción de una caseta en la que debería instalarse una bomba de impulsión que permita aumentar el caudal en el sifón de toma del kilómetro 11. Como una  parte de estas precauciones están todavía sin llevarse a la práctica, ruego a V. E. que si lo estima oportuno, ordene que todas estas medidas se pongan en vigor y me informe de cualquier particularidad al respecto”.



Ernesto Viñas.

martes, 20 de diciembre de 2016

Proyecto de creación del “Espacio de memoria de la batalla de Brunete”, en Quijorna.


Estamos preparados para poner en marcha una iniciativa que consideramos muy interesante y que lleva mucho tiempo esperando. Si cuenta con vuestra ayuda, además será mucho mejor, porque así responderá a un verdadero impulso colectivo, que es lo que se merece por la importancia y la magnitud de la historia que tiene detrás. Os pedimos que dediqueis unos minutos de vuestro tiempo para valorar esta propueta y decidir si quereis tener algo que ver en ella. Gracias de antemano.
¡Salud!


Han pasado más de 10 años desde que Brunete en la Memoria empezó a funcionar. Naturalmente al inicio no teníamos los conocimientos ni los recursos que de disponemos ahora, pero las ganas y los objetivos sí eran los mismos: investigar, divulgar, y frente a la inercia dejada por 40 años de dictadura y otros tantos de amnesia programada, ganar un espacio para lo que conocemos como memoria histórica y democrática en el ámbito de la batalla de Brunete y la historia militar de los frentes de la zona central durante la Guerra Civil Española.
A lo largo de estos años hemos hecho muchas cosas, pero el trabajo que consideramos fundamental todavía está pendiente. Cuando solo faltan unos meses para que se cumpla el 80 aniversario de la batalla de Brunete, parecería que lo único que nos puede seguir recordando que esta existió son un puñado de fortines pegados a las carreteras y dos o tres viejos monumentos y placas franquistas que se resisten a desaparecer.


En esta zona de Madrid se han hecho algunos trabajos de investigación rigurosos sobre temas parciales vinculados a esta ofensiva de julio de 1937, pero todavía sigue pendiente la creación de algo similar a un museo o un centro de interpretación que trate todos sus aspectos de una forma integrada y rigurosa. Sin duda falta un lugar que sirva de referencia para satisfacer el hambre de conocimientos de vecinos y visitantes y active la defensa, la promoción y el disfrute del patrimonio bélico que todavía aguanta sobre este viejo campo de batalla.

El proyecto.

A fin de paliar esta incomprensible carencia, llevamos tiempo intentando poner en marcha un museo y centro documental de la batalla de Brunete y creemos que esta vez por fin ha llegado el día D. Por eso, pedimos el apoyo de quienes compartan estos puntos de vista para dejar atrás la planificación y pasar a la acción.
El plan concreto, que much@s ya conocéis porque tiene años de gestación a sus espaldas (habéis conocido también sus altibajos y variantes), busca poner a disposición del público dentro de un mismo espacio físico los siguientes recursos, con la pretensión de que permanezcan en el tiempo:

-        Colección permanente: Exposición de piezas recuperadas del campo de batalla u obtenidas a partir de donaciones.

-        Mapas y fotografías: Mostrará la cartografía de distintas fechas y procedencias vinculada con acciones militares y todas las fotos históricas, aéreas o tomadas a ras de suelo que hemos conseguido reunir accediendo a fuentes muy diversas.

-        Biblioteca de documentos: Permitirá la consulta y lectura de cientos de documentos obtenidos tras años de investigación en varios archivos históricos civiles y militares.

-        Apoyo a la búsqueda y rastreo de combatientes: Servicio ofrecido a las familias que estén intentando encontrar datos de un combatiente, desaparecido o no, que hubiera participado en esta batalla o en otro frente de la zona Centro, en cualquiera de los dos ejércitos.

-        Rutas guiadas: La parte principal del trabajo de descubrimiento de los espacios del antiguo campo de batalla ya está hecho. Esto nos ha permitido crear una serie de rutas que ahora ponemos a disposición de los grupos que quieran pisar el terreno, el cual además atesora otras formas de patrimonio histórico y natural que vale la pena descubrir.

-        Apoyo al estudio y la investigación: Facilitar el acceso a los conocimientos y lugares vinculados con la batalla a las personas e instituciones que investiguen o generen producciones culturales de todo tipo: documentales, artículos, fotografías, libros y otras.

-        Acoger exposiciones temporales: Abrir un espacio para la difusión de los trabajos o las colecciones de otros investigadores y creadores.

Está preparado todo el material que da sentido a este proyecto y que permitirá ponerlo en marcha, pero carecemos de un local adecuado y del mobiliario necesario para convertirlo en una realidad. En este punto es donde pedimos la colaboración de quienes quieran contribuir a la creación del “Espacio de memoria de la batalla de Brunete”; tod@s entendereís que no tenemos los medios para hacerlo sin ayuda.

La idea es alquilar un local en el municipio de Quijorna, montar todo lo descrito anteriormente, abrir las puertas y probar la viabilidad del proyecto durante un año, que dependerá básicamente de la aceptación del público. Después de este tiempo seguramente ya sabremos si es posible o no plantearnos su continuidad, en el mismo o en otro sitio. La intención es empezar durante los primeros meses de 2017 y no tener que cerrar cuando llegue 2018.

Campaña de donaciones para el primer año.

Para garantizar un año de existencia para el centro que proponemos, calculamos que serán necesarios 15.000 euros, una cantidad que no es pequeña, pero sí ajustada a un plan bien estudiado. Pretendemos reunir este dinero gota a gota en los próximos dos meses, y para eso nos dirigimos fundamentalmente a quienes os sintáis amigos de esta idea. Os solicitamos una contribución de 15 euros, que permitirá garantizar el alquiler y el pago de los gastos de luz, agua, impuestos, muebles expositores, iluminación, cartelería y los mínimos trabajos de adecuación del local que fuera imprescindible hacer. Si aparecen los 1.000 donantes necesarios o apoyan personas y grupos con mayor capacidad de aportación, esto tendrá el combustible necesario para tirar adelante.  

Gestión durante el primer año

Brunete en la Memoria es nuestra cara visible a través del blog, Facebook y las actividades que hacemos, pero no es una asociación legalizada, sino un colectivo de hecho desde el que trabajamos permanentemente dos personas (Sven Tuytens y Ernesto Viñas) con la colaboración eventual de muchas otras. Los resultados de este trabajo están visibles en nuestros medios de difusión desde hace años. La idea y la inspiración del “Espacio de memoria” es de todo nuestro grupo, pero la persona física y jurídica que asume toda la responsabilidad ante vosotros y ante las instituciones por este proyecto y sus derivadas es Ernesto Viñas. Él responde por esta petición de ayuda y por su correcto empleo, porque será él quien tenga en sus manos la administración de los fondos que lleguen a reunirse.

Si no alcanzamos la cantidad necesaria no podrá haber museo. En ese caso, emplearemos lo recaudado en una alternativa más modesta: pasar a papel el fondo fotográfico digital que tenemos, seguir investigando en los archivos y  mejorar la presentación de la colección en el mismo sitio en que está ahora.

Si el proyecto sale adelante, Ernesto Viñas será quien esté en primer lugar al frente del local y como guía, retribuyéndose su trabajo a partir de la apertura con lo recaudado por entradas, tienda, excursiones y otras actividades. En el caso de que por estas vías los ingresos llegaran a superar el equivalente a un salario suficiente normal, mientras se funcione con vuestra ayuda, el restante a ese concepto quedará disponible para desarrollar el “Espacio”. Por supuesto, os damos la total seguridad de que nadie de Brunete en la Memoria se llevará en concepto de retribución personal ni un euro de lo recaudado como donación, y como garantía de funcionamiento ético, informaremos a los compañeros de la AABI y desde nuestro Facebook del uso que hacemos de lo recaudado con vuestras aportaciones. 

Creemos que los años que hemos estado trabajando desinteresadamente y la calidad de nuestras producciones nos habilitan para pediros esta señal de confianza en nosotros y en nuestra iniciativa. Si esto sale adelante como esperamos, el “Espacio de memoria de la batalla de Brunete” será un éxito colectivo que tendrá un marcado carácter cultural, social y reivindicativo que intentará satisfacer una necesidad de conocimiento histórico y reconocimiento a los combatientes que los poderes públicos han desatendido claramente hasta ahora.

Esperamos vuestra respuesta, y cualquiera que sea, nuevamente os damos las gracias por la atención que nos habeís prestado. Vuestra colaboración en este momento tiene un caracter decisivo, por lo que si no podeis aportarla mediante la cantidad sugerida, también sirve contárselo a los amigos y ayudarnos a dar la máxima difusión posible a esta iniciativa.
Como atención a vuestro compromiso, quienes acrediten que han colaborado con el museo, cuando este deje de ser un proyecto y se convierta en una realidad, tendrán dos entradas gratuitas o dos invitaciones para una excursión que podrán usar en el momento que quieran. Ojalá que pronto podamos encontrarnos personalmente en el “Espacio” de Quijorna o caminando por las rutas de la batalla de Brunete.

   
Ernesto Viñas.

659007790    evcos37@yahoo.es    blogs: Brunete en la memoria, Primer Ejército de Maniobra, Hospitales de sangre republicanos en la Guerra Civil Española


Datos bancarios para realizar el ingreso:

Ernesto Viñas Costantino.    ES87 2100 2022 3702 0027 8310  CAIXESBBXXX  La Caixa


jueves, 1 de septiembre de 2016

Gerda Taro. Parte 3. Brunete, Quijorna, Villanueva de la Cañada y sus carreteras.


Continuando con  el análisis de los negativos fotográficos que aparecieron en la Maleta Mexicana, en este tercer artículo dedicado a Gerda Taro llegaremos hasta Brunete y Villanueva de la Cañada y volvemos a Quijorna, pasando por las mismas carreteras secundarias que, entonces como hoy, unen estos tres pueblos.


Brunete.


 Brunete en 1929 (foto: CECAF)


Existen tres fotos de Gerda que sin ninguna duda muestran el pueblo de Brunete. 


Actual calle Madrid.

La posición que ocupa la inconfundible torre de la iglesia primitiva entre el conjunto de casas nos permite situar en ese momento a la fotógrafa al N de Brunete y a la izquierda (O) de la carretera que se dirige a Villanueva de la Cañada, lo que significa que ella habría hecho estas tres fotos desde la zona intermedia entre el pueblo y el cementerio. En las dos primeras podríamos estar viendo en primer plano la actual calle Madrid, cerca de la plaza del Altozano. 


¿Ted Allan? En la calle Madrid.
Pieza republicana apuntando hacia Sevilla la Nueva.


En la tercera foto, la del cañón, que parece de 75 mm, Gerda estaría algo más adelante por esa misma calle, quizás muy cerca del cementerio. En ese caso, la pieza estaría disparando hacia la zona de Sevilla la Nueva, donde entonces ya estaba fijado el frente. Si las dos primeras fotos muestran escenas que parecen perfectamente reales, la de esta tercera podría no serlo tanto. La impresión que causa esta foto no es la de una situación de combate, sino que el cañón podría estar siendo llevado a su posición de fuego y los artilleros, al ver acercarse a una mujer fotógrafa simplemente hicieron la coreografía correspondiente, ya fuera por simpatía o por necesidades de la propaganda. La pieza está demasiado expuesta y visible como para que ese parezca su asentamiento en batería.   


Posibles puntos desde donde Gerda Taro hizo las fotos anteriores.

Si damos por buena la teoría de la simulación del fuego y observamos lo intactas que se encuentran todavía las casas y la iglesia de Brunete, podemos concluir que estas fotos fueron tomadas muy poco tiempo después de la brillante ocupación de Brunete por las brigadas mixtas de Lister (1, 9 y 100, las tres encuadradas en la 11 división). Esto encaja bien con el hecho de que la foto del cañón fue publicada en el diario francés Ce Soir el día 16 de julio, lo que es coherente con que pudiera haber sido tomada justo al iniciarse la ofensiva, quizás el propio día 6. Entonces, los republicanos llevaban solo unas horas en el pueblo recién ganado y disfrutaban de una apreciable tranquilidad en él gracias a la ausencia en la zona de medios de combate y tropas enemigas en condiciones de contraatacar. Estas tres fotos por tanto corresponderían al primer viaje de Gerda Taro al campo de batalla.  Sabemos que el día 14 de julio ella estaba recién llegada en París, donde hacía una breve visita en la que perfectamente pudo poner sus primeras fotos de la ofensiva en marcha a disposición de la prensa.
Según el texto que acompaña el catálogo de la Maleta Mexicana, el “soldado” que aparece fumando en una de las fotos sería el periodista canadiense Ted Allan, el mismo que acompañaba a Gerda el día 25 de julio, cuando esta sufrió el accidente que acabaría con su vida.


Las carreteras.  

Durante las al menos dos visitas al campo de batalla de Brunete que protagonizó Gerda, las carreteras que usaba y sus entornos fueron para ella lugares de constante atención. Existen varias secuencias de fotos de este tipo, lo que nos ayuda mucho a situarnos sobre el terreno y a descubrir sus itinerarios.


Julio de 1937 - Agosto de 2016

Estas fotos  parecen corresponder a una fase más avanzada de la batalla que las anteriores. Muestran una actividad de la aviación y la artillera franquistas altas, y por otro lado, ya permiten ver obras de fortificación republicanas de cierta complejidad, lo que no solo requiere tiempo para ejecutarlas, sino también tener asumida por parte del Mando una actitud defensiva, lo que ocurrió solo después del día 12 de julio, cuando se aceptó en el Ejército de Maniobra la evidencia de que tanto el impulso ofensivo como las tropas ya estaban agotados tras seis días de lucha. Por estas razones las siguientes fotos encajan mejor con la segunda fase de visitas de Gerda Taro al campo de batalla que con la primera, serían por tanto posteriores al día 15.








De estas cinco fotos que acabamos de ver, dos nos muestran el cerro Cabeza Aguda siendo bombardeado (posiblemente con bombas incendiarias) por alguna de las tres aviaciones franquistas: alemana, italiana o española. Para tomar esas dos fotos del entorno del arroyo San Juan, Gerda Taro tuvo que situarse junto a la carretera que va de Valdemorillo a Villanueva de la Cañada (la que hoy llamamos antigua y solo admite tráfico en el sentido de subida). 
El lugar desde el que Gerda disparó su cámara parece ser el mismo que hoy ocupan las casas de la urbanización “Isla Blanca”. Considerando el sentido de subida, ella debió situarse a unos diez metros a la izquierda de la carretera. Si nos fijamos atentamente, veremos los postes bajos de su primitivo quitamiedos.




Punto donde Gerda Taro tomó la foto de Cabeza Aguda.  

Las últimas tres fotos de la secuencia de cinco corresponderían a distintos puntos del entorno de Villanueva de la Cañada, tanto al N como al S del pueblo, es decir, bajando desde Valdemorillo o a medio camino en dirección a Brunete. Precisamente la foto del puesto fortificado podría corresponder a la zona de llegada a Brunete, donde tanto la 35 como la 11 división tenían sus correspondientes puestos de mando.


Quijorna.

Al volver a fijarnos en Quijorna (ya lo hicimos en el primer artículo sobre Gerda), encontramos fotos que corresponden a tres situaciones bien distintas: un posado de El Campesino, comandante de la 46 división (brigadas mixtas 10 y 101), una posible recreación de la captura de un grupo de prisioneros rifeños, y un auténtico bombardeo de la artillería franquista sobre el pueblo, así como sus momentos posteriores.

El Campesino, comandante de la 46 división. 

Aquí Valentín González parece estar junto al periodista Claud Cockburn (sentado en el suelo, a su izquierda), a quien también vimos en un artículo anterior como acompañante de Gerda Taro en el río Guadarrama. El combatiente que se sienta en una silla a la derecha del Campesino probablemente era un oficial de la 46 división.

Esta foto parece una recreación de la entonces reciente captura de prisioneros en Quijorna, por varios motivos:




-          Gerda, como periodista, no tenía permiso para pegarse a las tropas en combate. No existen además testimonios que la sitúen en Quijorna  cuando el 9 por la mañana se quebró la resistencia franquista y los batallones republicanos entraron finalmente en el cementerio y en el pueblo, haciendo entonces prisioneros a los defensores que aún conservaban la vida, ya fueran falangistas de la 5ª bandera de Castilla, Tiradores de Ifni o miembros del 164 batallón de Toledo.




-          La secuencia de fotos de los prisioneros y sus guardianes no nos parece creíble. Prima la estética sobre la lógica, ya que unos y otros están demasiado cerca y los prisioneros supuestamente recién capturados no han sido puestos juntos o en fila. Sorprendentemente ninguno está herido, y todos visten igual y reglamentariamente, con ropas que además les permitirían esconder armas con las que atacar a sus guardianes. Por último, después de tres días de combates feroces defendiendo el cementerio bajo condiciones límite, los uniformes nunca pueden estar así de nuevos.






-         Ningún jefe de división se acerca para hablar con los prisioneros recién capturados en momentos tan decisivos y cambiantes, ya que, si fuera imprescindible interrogarlos sin demora, de esta tarea se encargarían los oficiales de la Sección de Información del Estado Mayor. Tampoco encaja que El Campesino hablara con sus prisioneros a menos de un metro de distancia y con los guardianes tan relajados.

La conclusión que parece más factible es que Gerda Taro llegó a Quijorna después del día 15 de julio y tomó parte de un trabajo de propaganda enfocado a subir la moral del campo republicano y a afectar a la del campo franquista. Pensamos que para este fin se vistieron varios soldados republicanos con piezas de uniforme encontradas en algún almacén recién capturado para recrear los hechos verídicos ocurridos solo unos días antes, lo que también parece que se hizo en la película “Quijorna”, del director Antonio Vistarini, que contando con tomas reales y de recreación, seguramente estaba siendo rodada justo en esos mismos días y lugares.









Estas fotos sí parecen reales, y seguramente corresponden a un momento en que un bombardeo enemigo sorprende a Gerda Taro cerca del pueblo, al que luego entra. Se aprecia claramente la torre de la iglesia de Quijorna, ya alcanzada de lleno por los impactos, y lo que parece ser una casa recién destruida en el interior del pueblo.



¿Villanueva de la Cañada?


Estamos convencidos de que el pueblo que se ve en la siguiente foto es Villanueva de la Cañada, fotografiado por Gerda Taro desde algún punto del O, es decir viniendo de Quijorna.


Villanueva de la Cañada


El pequeño viaducto que vemos en la siguiente foto lo situamos en alguna de las curvas de la antigua carretera de Villanueva de la Cañada a Quijorna. El trazado de la misma se mantiene hoy en día sin cambios, pero sí ha sido ensanchada, razón por  la que este puente o alcantarilla ya no existe más.



Villanueva de la Cañada 1929 (foto: CECAF)

Estas podrían ser dos posibles ubicaciones del viaducto, vistas desde una toma aérea del año 1939.











Ernesto Viñas & Sven Tuytens